A los 6 años papá me prestó su cámara Kodak Instamatic 100 para llevármela a mi primer campamento en Oaxtepec. Un rollo 126 de 24 exposiciones era todo lo que tenía y debía ser muy cuidadoso para durarme los 4 días. Nos llevaron a conocer la cancha de fútbol, donde algunos de los equipos profesionales entrenan. Tocamos la cancha, sentimos el pasto e inclusive logramos hacer algunos tiros en la portería. Era enorme esa portería, era el tamaño oficial 2.44 mts de alto por 7.32 mts de largo. Mi primera vez en una cancha reglamentaria. Había que capturar ese momento, hacerlo imperecedero, inmortal. Retraté cada ángulo de la cancha; el área grande, el área chica, los tiros de esquina, el círculo central. Me subí a las tribunas para poder tener una vista más general.
Según recuerdo era la primera vez que tenía una cámara, que sin ser mía, era libre de retratar lo que quisiera. Y que más podía querer? 24 imágenes fueron insuficientes para capturar la visión completa de la Cancha de Fútbol de Oaxtepec. En ninguna de las fotografías sale algún amigo o momentos de nuestra cascarita. Debí, seguramente de haberme cautivado por ese primer encuentro entre la cámara y el fútbol…
At the age of six Dad loaned me his 100 Instamatic, Kodak camera to take to my first school camp in Oaxtepec. 24 exposures of a 126 roll were all I had for a four-day trip. I would have to be very careful to manage this small amount of images.
We were taken to many places like the greenhouse, the museum and the soccer field, where some of the professional teams practice. We had the chance to play and run over this huge ground, feel the grass, and even take some penalty shots to the net. This was a professional field, enormous, 2.44 meters high and 7.32 meters long. This was my first experience in a professional field. I felt the necessity to capture that moment, to make it eternal.
I took the camera and portrayed every single angle of the field. The goal crease, the corner kick, center circle, middle field. I climbed the stands to have a broader view.
As I recall, it was my first time that I had a camera in my hands. While it was not mine, I was able to portray what I wanted. And what more could I want? 24 images were insufficient to complete a comprehensive view of Oaxtepec Soccer Field. None of the pictures showed a friend or a moment of our game. It must have, surely, been that first encounter in which I was captivated by the camera and soccer …


